¡Bienvenidos a una nueva aventura! Soy Guillermo Daniel García Lu Bello, aunque la mayoría de ustedes me conoce simplemente como Guille. En esta ocasión, los invito a sumergirse conmigo en uno de los trayectos más auténticos y visualmente impactantes que ofrece el norte de España: el viaje desde Ermua hasta la majestuosa San Sebastián (Donostia).
El encanto de viajar en tren: De Ermua a Donostia
Nuestra jornada comenzó temprano en la estación de Ermua. Para los que buscamos la esencia del viaje, no hay nada como el Euskotren. No es solo un medio de transporte; es una ventana privilegiada a los valles verdes y la geografía accidentada del País Vasco. Durante el trayecto, me dediqué a disfrutar de los paisajes que desfilaban por la ventanilla, una transición perfecta entre la vida local del interior y la apertura costera que nos esperaba.
Llegar a la estación de San Sebastián ya te da una pista de lo que sigue. La arquitectura ferroviaria se mezcla con la brisa marina, y desde el primer paso fuera del vagón, uno siente que ha llegado a un lugar especial.
La Concha: Un encuentro con la belleza
Caminamos directamente desde la estación hacia la icónica Bahía de la Concha. No importa cuántas fotos hayas visto: estar ahí, frente a esa medialuna de arena fina y aguas mansas, es impactante. Es, sin duda, una de las playas urbanas más lindas del mundo. Pasear por su barandilla blanca mientras el sol refleja en el mar es una experiencia que todo viajero debe vivir al menos una vez.
Continuamos la caminata hacia el Puerto de Donostia, donde el ambiente marinero se mantiene intacto. Las pequeñas embarcaciones y el olor a salitre nos recordaron la estrecha relación de esta ciudad con el Cantábrico.
Explosión de sabor: Pintxos y Sidra
Pero no todo es paisaje. Para entender el alma vasca, hay que pasar por el paladar. Me perdí entre las calles del centro histórico para cumplir con un ritual sagrado: la ruta de pintxos. Desde las propuestas más tradicionales hasta la cocina en miniatura más vanguardista, cada bar es una sorpresa.
Y, por supuesto, no podíamos terminar el día de otra forma que no fuera brindando. La sidra vasca, servida con esa técnica tan particular, fue el broche de oro para una jornada de exploración intensa.
Preparate para lo que viene
Este viaje de Ermua a San Sebastián en el País Vasco apenas está comenzando. San Sebastián fue solo la puerta de entrada a una región llena de contrastes, cultura y una hospitalidad que te hace sentir como en casa. Al final de mi video, les dejé un pequeño anticipo de lo que veremos la próxima semana, ¡porque todavía queda mucho por descubrir!
Si estás planeando tu propia escapada, recordá que podés encontrar los mejores hoteles para descansar después de tanto caminar en Trivago.
¡Gracias por acompañarme en Mis Viajes Increíbles! Nos vemos en la próxima parada.
Guille
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