Salta, Jujuy y Ruta 40 en 7 días
El norte argentino es, para mí, uno de los mejores destinos del país para recorrer en auto y, al mismo tiempo, uno de los más subestimados. En pocos kilómetros el paisaje cambia por completo: montañas verdes, quebradas rojizas, cardones gigantes, salares blancos, viñedos de altura y pueblos de adobe donde parece que el tiempo se hubiera detenido.
Además, tiene algo que para un road trip es fundamental: el camino es parte del viaje. Acá no se trata solamente de llegar a Cachi, Cafayate, Purmamarca o Humahuaca. La Cuesta del Obispo, la Ruta 40, la Quebrada de las Conchas o la subida hacia Salinas Grandes son experiencias en sí mismas.
Este itinerario de 7 días por Salta y Jujuy está pensado para hacerlo en auto, comenzando y terminando en Salta capital. Combina algunos de los lugares imprescindibles del NOA con uno de los tramos más espectaculares de la Ruta Nacional 40.
Cómo llegar al Norte Argentino en auto
Si vivís lejos, una alternativa práctica es volar hasta Salta y alquilar un auto allí. Pero si tenés tiempo, llegar manejando convierte el viaje en un road trip mucho más grande.
Tomando Salta capital como referencia, las distancias aproximadas por carretera son:
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Origen |
Distancia aproximada hasta Salta |
Tiempo de manejo estimado |
|---|---|---|
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Buenos Aires |
1.450–1.500 km |
16–18 h |
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Córdoba |
850–900 km |
10–11 h |
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Rosario |
1.150–1.200 km |
13–14 h |
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Mendoza |
1.250–1.350 km |
15–17 h |
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San Juan |
1.150–1.250 km |
14–15 h |
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San Miguel de Tucumán |
300 km |
4 h |
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Santiago del Estero |
450 km |
6 h |
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Resistencia |
820–850 km |
10–11 h |
Son valores orientativos: el recorrido elegido, el estado de las rutas, el tránsito y las paradas pueden modificar bastante los tiempos.
Desde Mendoza, por ejemplo, ya hay que pensar el viaje como una travesía adicional y sumar al menos una jornada completa para llegar y otra para regresar. Desde Buenos Aires también conviene dividir el trayecto en dos días si no querés pasar prácticamente toda una jornada manejando.
Un road trip que también puede continuar hacia Chile o Bolivia
Una de las grandes ventajas de viajar por esta región es su ubicación. Salta y Jujuy pueden ser el comienzo de un recorrido internacional mucho más largo.
Desde Purmamarca se puede continuar por la Ruta Nacional 52, pasar por Salinas Grandes y Susques y llegar al Paso de Jama, uno de los principales cruces terrestres entre Argentina y Chile. Del otro lado se encuentra San Pedro de Atacama, en pleno desierto de Atacama.
Es un recorrido espectacular, pero hay que considerar la altura. El camino atraviesa sectores ubicados a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar y las distancias entre servicios pueden ser importantes.
Si la idea es seguir hacia Bolivia, desde la Quebrada de Humahuaca hay que continuar hacia el norte por la Ruta Nacional 9 pasando por Tilcara, Humahuaca y Abra Pampa hasta llegar a La Quiaca. Allí está el paso fronterizo hacia Villazón, Bolivia.
Esto permite armar un road trip enorme: Salta – Jujuy – La Quiaca – Bolivia, o combinar Argentina y Chile a través de Jama.
Antes de cruzar cualquiera de las fronteras, verificá requisitos migratorios, documentación del vehículo, seguro con cobertura internacional y horarios y estado del paso fronterizo.
Itinerario por Salta y Jujuy: día por día
Día 1: Salta capital
Salta merece al menos un día completo antes de salir a la ruta.
El centro histórico se puede recorrer perfectamente caminando. La Plaza 9 de Julio concentra buena parte de los edificios más reconocibles de la ciudad, entre ellos la Catedral Basílica y el Cabildo.
Uno de los lugares que considero imprescindibles es el MAAM, Museo de Arqueología de Alta Montaña, especialmente si querés entender mejor la historia y las culturas andinas que acompañarán buena parte del viaje.
Por la tarde podés subir al Cerro San Bernardo, ya sea en teleférico, caminando o en vehículo, para tener una panorámica de la ciudad y del Valle de Lerma.
Y a la noche llega otra parte fundamental del viaje: las peñas y la gastronomía salteña. Empanadas, humitas, tamales y locro son prácticamente obligatorios.
Día 2: Salta – Cachi por la Cuesta del Obispo
Este es el momento en el que realmente comienza el road trip.
Desde Salta se toma la Ruta Provincial 33 hacia Cachi. Son aproximadamente 160 kilómetros, pero no hay que calcular el tiempo como si fuera una ruta convencional.
El camino atraviesa la Quebrada de Escoipe y comienza a ascender por la famosa Cuesta del Obispo, una sucesión de curvas que ofrece algunas de las mejores vistas del viaje.
Después aparece la Recta del Tin Tin y el paisaje cambia completamente al ingresar al Parque Nacional Los Cardones.
De repente estás rodeado de cardones enormes y montañas áridas.
Finalmente se llega a Cachi, a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar, un pequeño pueblo de arquitectura colonial, calles tranquilas y construcciones blancas.
No tengas apuro. En esta etapa, llegar rápido sería perderse buena parte de la experiencia.
Día 3: Cachi – Cafayate por la Ruta 40
Probablemente sea el día más aventurero del recorrido.
La conexión entre Cachi y Cafayate sigue uno de los tramos más famosos de la Ruta Nacional 40. Son alrededor de 160 kilómetros, pero una parte importante del trayecto puede ser de ripio y el estado del camino varía.
Vas a pasar por pequeños pueblos como Seclantás, Molinos y Angastaco.
Después llega uno de los grandes espectáculos geológicos del norte argentino: la Quebrada de las Flechas.
Las formaciones rocosas parecen enormes puntas inclinadas saliendo de la tierra. Es uno de esos lugares en los que vale la pena detener el auto y simplemente caminar un rato.
La recomendación es salir temprano de Cachi. No programes esta jornada pensando solamente en los kilómetros: necesitás tiempo para detenerte y también margen por las condiciones del camino.
Día 4: Cafayate y Quebrada de las Conchas
Cafayate está rodeada de viñedos y es uno de los grandes centros vitivinícolas de Argentina.
La estrella local es el Torrontés, una variedad blanca particularmente asociada con los Valles Calchaquíes. Hay numerosas bodegas que ofrecen visitas y degustaciones, desde pequeños productores hasta establecimientos de mayor escala.
Pero Cafayate no es solamente vino.
La Ruta Nacional 68 hacia Salta atraviesa la Quebrada de las Conchas, donde aparecen formaciones naturales como el Anfiteatro, la Garganta del Diablo y una sucesión de montañas de colores intensos.
Podés dedicar la mañana a las bodegas y la tarde a recorrer tranquilamente parte de la quebrada antes de regresar a Cafayate.
Día 5: Cafayate – Purmamarca
Es uno de los días con más kilómetros.
Desde Cafayate hay que regresar hacia Salta por la RN 68 y luego continuar hacia Jujuy para ingresar en la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El destino del día es Purmamarca, ubicado al pie del famoso Cerro de los Siete Colores.
La recomendación es llegar con luz natural. Además de disfrutar mucho más del paisaje, manejar de noche hace que te pierdas precisamente aquello por lo que estás haciendo este viaje.
Purmamarca es pequeño y se recorre caminando. La plaza, el mercado artesanal y las calles de adobe forman parte de su encanto.
Si todavía tenés energía, hacé el Paseo de los Colorados, un circuito corto detrás del pueblo que ofrece vistas espectaculares.
Día 6: Purmamarca – Salinas Grandes
Desde Purmamarca comienza otro de los grandes recorridos en auto del norte argentino.
Hay que tomar la RN 52 hacia Chile, la misma carretera que, si continuáramos manejando, nos llevaría hasta el Paso de Jama.
La ruta sube por la espectacular Cuesta de Lipán, alcanzando más de 4.000 metros de altura antes de descender hacia las Salinas Grandes.
El contraste es increíble: después de atravesar montañas multicolores aparece una enorme superficie blanca extendiéndose hacia el horizonte.
Desde Purmamarca hasta Salinas Grandes hay aproximadamente 65 kilómetros por tramo.
Aunque la distancia es corta, la altura puede sentirse. Caminá despacio, hidratate y no subestimes síntomas fuertes de mal de altura.
Después se regresa por la misma ruta a Purmamarca.
Día 7: Tilcara – Humahuaca – Salta
El último día está dedicado a continuar hacia el norte por la Ruta Nacional 9.
Primero aparece Tilcara, donde podés visitar el Pucará de Tilcara y recorrer el pueblo.
Luego continuás hacia Humahuaca, a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar.
Si disponés de tiempo suficiente, desde Humahuaca se puede subir hacia el Hornocal, conocido como el Cerro de los 14 Colores. Es una de las imágenes más espectaculares de Jujuy, aunque el camino alcanza alturas superiores a los 4.000 metros.
Después comienza el regreso hacia Salta.
Es una jornada larga, por lo que conviene salir temprano y controlar bien los tiempos.
La Cuesta del Obispo: cómo manejarla
Una aclaración importante: el punto elevado más conocido de la Cuesta del Obispo es la Piedra del Molino, situada a aproximadamente 3.450 metros sobre el nivel del mar.
Es un camino de montaña que merece respeto, especialmente si no estás acostumbrado a manejar en altura.
Conviene salir temprano, consultar previamente el estado de la RP 33 y evitar hacer el recorrido de noche. Las condiciones meteorológicas pueden cambiar y en algunos sectores la visibilidad puede reducirse.
También es recomendable cargar combustible antes de salir y no confiar en encontrar estaciones de servicio constantemente durante los trayectos más aislados.
¿Hace falta una 4×4?
Para este itinerario no necesariamente.
Gran parte del recorrido transcurre por rutas asfaltadas y puede hacerse con un auto convencional. El punto que merece mayor atención es el tramo de la Ruta 40 entre Cachi y Cafayate, donde pueden encontrarse sectores de ripio.
Un SUV ofrece mayor despeje y comodidad, pero no reemplaza la conducción prudente.
Antes de salir, especialmente después de lluvias fuertes, consultá el estado actualizado de las rutas.
Qué comer durante el viaje
La gastronomía es otra razón para viajar al norte.
En Salta empezá por las empanadas salteñas, pequeñas, jugosas y generalmente cocinadas al horno.
En Cachi buscá platos regionales como cabrito, humitas o tamales.
En Cafayate, además de probar el Torrontés, vale la pena combinar la visita a alguna bodega con gastronomía regional.
Purmamarca, Tilcara y Humahuaca tienen numerosos pequeños restaurantes donde aparecen locro, llama, tamales, empanadas y guisos andinos.
No necesitás buscar siempre restaurantes sofisticados. Muchas veces los lugares más sencillos terminan ofreciendo algunas de las mejores comidas del viaje.
Presupuesto estimado para 7 días
El presupuesto cambia muchísimo según temporada, categoría del vehículo y alojamiento, pero como referencia para organizar el viaje:
Alquiler de auto SUV o similar: USD 500–750
Combustible para aproximadamente 1.100–1.300 km: USD 120–180
Alojamiento de gama media, 6 noches: USD 400–600
Comidas: USD 250–350
Entradas, bodegas y actividades: USD 60–100
Esto deja un presupuesto aproximado de USD 1.330 a USD 1.980 por vehículo/viaje, sin incluir vuelos o el combustible necesario para llegar hasta Salta desde otras provincias.
Si viajan dos personas, muchos de estos gastos se comparten, especialmente vehículo, combustible y alojamiento.
Consejos antes de salir
En el norte las distancias engañan. 160 kilómetros pueden requerir varias horas si hay ripio, curvas, altura y paradas fotográficas.
Descargá mapas offline antes de salir porque hay sectores con poca o ninguna señal. Cargá combustible cuando tengas oportunidad, llevá agua, protector solar, abrigo incluso en épocas cálidas y revisá el auxilio antes de comenzar.
También hay que respetar la altura. En pocos días este itinerario pasa de Salta, situada alrededor de los 1.150 metros, a sectores que superan ampliamente los 4.000 metros. No hace falta obsesionarse, pero sí escuchar al cuerpo y evitar esfuerzos innecesarios si aparecen síntomas.
Y si podés agregar un octavo día, hacelo.
El norte argentino tiene una particularidad: uno empieza siguiendo un itinerario y termina deteniéndose en un mirador que no conocía, entrando a un pueblo que no estaba previsto o demorándose una hora más porque el paisaje lo merece.
Ese es justamente el atractivo de recorrer Salta y Jujuy en auto. El objetivo no es solamente llegar a los destinos. Es manejar por algunos de los caminos más espectaculares de Argentina y descubrir que, muchas veces, lo mejor del viaje está entre un punto y el siguiente.