Qué esperar al visitar una bodega en Tupungato, Mendoza
Hay salidas que se disfrutan tanto por el paisaje como por la compañía. Esta vez, en Mis Viajes Increíbles, nos fuimos al Valle de Uco para compartir un día entre viñedos y amigas, almorzar en una bodega de Tupungato y conocer sus instalaciones. La jornada tuvo buena compañía, vinos mendocinos y una sorpresa: el recorrido no terminó con la degustación que esperábamos.
Si estás organizando una escapada parecida, te contamos cómo fue nuestra experiencia y qué conviene preguntar antes de reservar.
Rumbo al Valle de Uco
El paseo empezó mucho antes de sentarnos a la mesa. Durante el viaje fuimos disfrutando de los paisajes de la ruta hacia el valle, una parte de la salida que también merece su tiempo. Mirar por la ventanilla, conversar y ver cómo cambia el entorno ayuda a dejar atrás el ritmo cotidiano.
Al llegar a la bodega, los viñedos fueron el escenario de las primeras imágenes. Entre fotos y charlas, empezamos a disfrutar de una jornada que combinaba gastronomía, vino y un recorrido para conocer un poco más sobre su elaboración.
Un almuerzo completo con vinos locales
Nuestra primera actividad fue el almuerzo en el restaurante de la propiedad. La propuesta incluyó entrada, plato principal, postre y maridaje de vinos locales. Fue uno de los momentos centrales del día y una oportunidad para compartir la mesa sin apuro.
Mientras avanzaba la comida, también aparecían los comentarios sobre lo que estábamos probando. Cada persona vive estas experiencias de una manera diferente, y compartir esas impresiones suma tanto como el propio menú.
En el video mostramos esta parte de la visita para que puedas acompañarnos durante el almuerzo. Si estás pensando en hacer una reserva, preguntá qué platos incluye la propuesta, qué vinos se sirven y si hay alternativas para quienes tienen restricciones alimentarias. También resulta útil confirmar cuánto tiempo está previsto para la comida.
La visita guiada y la degustación que faltó
Después del almuerzo, recorrimos las instalaciones de la bodega para conocer su proceso productivo. Esta parte permite acercarse al trabajo que hay detrás de una botella y darle otro contexto al vino que llega a la mesa.
Sin embargo, el desarrollo de la visita fue distinto de lo que esperábamos. Al terminar el recorrido, no hubo una degustación final. Conviene aclararlo: durante el almuerzo sí habíamos tomado vinos como parte del maridaje. Lo que no estuvo incluido fue una cata adicional al cierre.
A nosotros nos sorprendió y por eso lo contamos en el video. Nuestra experiencia también deja una pregunta útil para cualquier reserva: ¿la visita guiada incluye degustación o los vinos se sirven solamente durante la comida? Saberlo de antemano permite elegir con expectativas más claras.
Jardines, un lago y gansos para terminar
La última parte del paseo transcurrió al aire libre. Caminamos por los jardines de la propiedad, disfrutamos del lago artificial y nos encontramos con los gansos del lugar.
Después de la comida y del recorrido, fue un momento para seguir conversando, sacar algunas fotos y despedirnos del entorno. Esos ratos sencillos también forman parte de un viaje: caminar sin apuro y disfrutar de estar juntos.
Organizá tu escapada a Mendoza
Antes de visitar una bodega, confirmá qué incluye la reserva y cómo se distribuyen los horarios. También dejá organizado el regreso si vas a tomar vino, para disfrutar de la jornada con tranquilidad.
Si querés extender el paseo y pasar alguna noche en la provincia, podés comparar opciones y precios de alojamiento en Trivago. Revisá la ubicación y las condiciones de cada alternativa según el recorrido que tengas pensado.
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Nos llevamos una jornada compartida, paisajes y una experiencia con matices. Mirá el video completo, con estreno el 17 de octubre de 2026, y contanos: ¿qué es lo que más valorás cuando visitás una bodega?