Road trip por la Ruta 40: de La Quiaca a Ushuaia en auto
Hay viajes que se hacen para descansar, otros para conocer un destino puntual y algunos que directamente se transforman en una experiencia de vida. Recorrer la Ruta 40 desde La Quiaca hasta el extremo sur argentino, y luego continuar hasta Ushuaia, pertenece a esta última categoría.
La Ruta Nacional 40 es una de las rutas más emblemáticas de Argentina. Une La Quiaca, en Jujuy, junto al límite con Bolivia, con Cabo Vírgenes, en la provincia de Santa Cruz. En su recorrido acompaña la Cordillera de los Andes, atraviesa once provincias y permite conocer algunos de los paisajes más impresionantes del país: puna, quebradas, valles, viñedos, montañas, lagos, estepa patagónica y glaciares. Su extensión ronda los 5.200 kilómetros y es considerada la ruta más larga de Argentina. (Wikipedia)
Ahora bien, si el objetivo final es llegar a Ushuaia, hay que aclarar algo importante: la Ruta 40 no termina en Ushuaia. Su extremo sur está en Cabo Vírgenes, en Santa Cruz. Para llegar a Tierra del Fuego hay que hacer una conexión final desde la zona de Río Gallegos, cruzar a Chile, tomar el ferry del Estrecho de Magallanes entre Punta Delgada y Bahía Azul, volver a ingresar a Argentina y seguir por Río Grande, Tolhuin y finalmente Ushuaia. El cruce de Primera Angostura une Punta Delgada con Bahía Azul, separados por unos 5 kilómetros, según la información de TABSA, la empresa que opera el servicio. (tabsa.cl)

Este road tour está pensado para hacerlo en auto, con buena planificación, hoteles cómodos y tiempos realistas. No es una guía para mochileros ni para viajar a las apuradas. Es una propuesta para viajeros de clase media alta que quieren hacer una gran travesía argentina, pero durmiendo bien, comiendo bien y disfrutando cada etapa sin convertir el viaje en una carrera de resistencia.
Cuántos días se necesitan
Para hacer este recorrido de manera cómoda, lo ideal es calcular entre 28 y 35 días. Se puede hacer en menos tiempo, pero se perdería gran parte del encanto. La Ruta 40 no es solamente una línea en el mapa: es una sucesión de regiones muy diferentes. Hay tramos de montaña, caminos solitarios, ciudades históricas, pueblos de escala pequeña, zonas de ripio, parques nacionales y sectores donde conviene manejar de día y con el tanque de combustible siempre por encima de la mitad.
También hay que considerar que el viaje termina con una logística especial: el cruce a Tierra del Fuego. Ese tramo incluye frontera, ferry, documentación del vehículo, clima cambiante y posibles esperas. Por eso, lo más inteligente es no planificarlo justo ni dejarlo para una jornada eterna.
Antes de salir, siempre conviene consultar el estado actualizado de las rutas nacionales. Vialidad Nacional recomienda verificar la transitabilidad antes de circular, especialmente en zonas de montaña, nieve, hielo o rutas extensas del sur. (Gobierno de Argentina)
Tabla de etapas: de La Quiaca a Ushuaia por Ruta 40
Las distancias son aproximadas. Pueden variar según el alojamiento elegido, desvíos, accesos, excursiones o variantes de ruta.
| Etapa | Tramo principal | Km aprox. | Noche sugerida | Hotelería recomendada |
|---|---|---|---|---|
| 1 | La Quiaca – Humahuaca – Purmamarca | 160 km | Purmamarca | Hotel boutique, hostería premium o alojamiento con vista al cerro |
| 2 | Purmamarca – San Antonio de los Cobres | 250 km | San Antonio de los Cobres | Hostería cómoda, hotel simple superior |
| 3 | San Antonio de los Cobres – Cachi | 145 km | Cachi | Hotel boutique, casona colonial o estancia |
| 4 | Cachi – Cafayate | 160 km | Cafayate | Hotel de vino, boutique o finca turística |
| 5 | Cafayate – Belén | 260 km | Belén | Hostería confortable o mejor hotel disponible |
| 6 | Belén – Londres – Chilecito | 250 km | Chilecito | Hotel urbano cómodo |
| 7 | Chilecito – Villa Unión | 120 km | Villa Unión | Hotel turístico para visitar Talampaya |
| 8 | Villa Unión – Rodeo / Jáchal | 250 km | Rodeo o Jáchal | Hostería o hotel regional cómodo |
| 9 | Rodeo / Jáchal – San Juan | 190 km | San Juan | Hotel 4 estrellas urbano |
| 10 | San Juan – Mendoza | 170 km | Mendoza | Hotel 4/5 estrellas, Chacras de Coria o centro |
| 11 | Mendoza – San Rafael – Malargüe | 420 km | Malargüe | Hotel confortable, ideal para descanso |
| 12 | Malargüe – Chos Malal | 340 km | Chos Malal | Hotel regional cómodo |
| 13 | Chos Malal – Zapala – Junín de los Andes | 360 km | Junín de los Andes | Hostería de montaña o hotel boutique |
| 14 | Junín – San Martín de los Andes – Bariloche | 260/300 km | Bariloche | Hotel con vista al Nahuel Huapi |
| 15 | Bariloche – El Bolsón – Esquel | 285 km | Esquel | Hotel de montaña o hostería premium |
| 16 | Esquel – Gobernador Costa – Perito Moreno | 540 km | Perito Moreno | Hotel de ruta cómodo |
| 17 | Perito Moreno – Bajo Caracoles – Gobernador Gregores | 360 km | Gobernador Gregores | Hotel sencillo pero confortable |
| 18 | Gobernador Gregores – El Chaltén | 300/350 km | El Chaltén | Lodge, cabaña premium u hotel boutique |
| 19 | El Chaltén – El Calafate | 215 km | El Calafate | Hotel 4 estrellas o lodge frente al lago |
| 20 | El Calafate – Río Gallegos | 305 km | Río Gallegos | Hotel ejecutivo urbano |
| 21 | Río Gallegos – Chile – ferry – Río Grande | 365 km + ferry | Río Grande | Hotel ejecutivo |
| 22 | Río Grande – Tolhuin – Ushuaia | 210 km | Ushuaia | Hotel con vista al Canal Beagle |
Etapa 1: La Quiaca, Humahuaca y Purmamarca
El viaje comienza en La Quiaca, en el extremo norte argentino, a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar. Es un punto simbólico perfecto para empezar: frontera, altura, puna y esa sensación de estar en uno de los extremos del país.
Desde allí, el camino hacia el sur permite atravesar la Quebrada de Humahuaca, una de las regiones más impactantes del norte argentino. Humahuaca, Tilcara y Purmamarca son paradas que justifican manejar despacio. Aunque la Ruta 40 tiene su propio trazado, esta primera parte permite combinar el espíritu del recorrido con algunos de los paisajes más famosos de Jujuy.
Purmamarca es una excelente primera noche importante. Para un viaje cómodo, conviene buscar un hotel boutique o una hostería con vista al Cerro de los Siete Colores. La recomendación es no salir corriendo: el cuerpo necesita adaptarse a la altura y el viaje recién empieza.
Etapa 2: San Antonio de los Cobres y Cachi
Desde Purmamarca, el recorrido se vuelve más rutero y más extremo. San Antonio de los Cobres es una parada clave de la Ruta 40 en Salta. Es un destino de altura, austero, muy distinto a las ciudades turísticas más conocidas. Acá no hay que esperar hotelería de lujo, pero sí se puede buscar la opción más confortable disponible.
El tramo hacia Cachi es uno de los más espectaculares y exigentes del norte. La zona del Abra del Acay es famosa por su altura y por la sensación de aislamiento. No conviene hacer esta parte sin consultar previamente el estado del camino, porque las condiciones pueden cambiar. Para un viaje de clase media alta, la clave no está en acelerar, sino en elegir buenos horarios, manejar de día y dormir bien al llegar.
Cachi es una recompensa perfecta: pueblo blanco, arquitectura colonial, montaña, silencio y buena gastronomía regional. Es una parada ideal para dos noches si se quiere bajar el ritmo.
Etapa 3: Cafayate y los Valles Calchaquíes
De Cachi a Cafayate, la Ruta 40 atraviesa uno de sus tramos más lindos. Es un recorrido de pueblos, valles, colores minerales y paisajes que parecen detenidos en el tiempo. Cafayate merece una noche como mínimo, aunque lo ideal serían dos.
Para este tipo de viaje, Cafayate ofrece una hotelería mucho más atractiva: hoteles de vino, alojamientos boutique, fincas turísticas y restaurantes donde el torrontés es protagonista. Después de varios tramos de altura y caminos más rústicos, Cafayate funciona como una pausa elegante.
Etapa 4: Catamarca, La Rioja y San Juan
Desde Cafayate, la Ruta 40 sigue hacia Catamarca. Belén es una parada lógica para cortar el viaje. No es necesariamente un destino de lujo, pero cumple una función clave: descansar, cargar combustible, comer bien y seguir al día siguiente.
Luego aparecen Londres, Chilecito y Villa Unión. Esta zona es ideal para quienes disfrutan los paisajes áridos, los colores rojizos y las formaciones geológicas. Villa Unión es una base estratégica para visitar el Parque Nacional Talampaya y, si se organiza con tiempo, también Ischigualasto, en San Juan. Aunque estos desvíos implican salir un poco del eje estricto de la Ruta 40, valen mucho la pena.
Después, el camino continúa hacia la zona de Rodeo o Jáchal, ya en San Juan. En esta parte, la hotelería puede ser más limitada, por lo que conviene reservar con anticipación y elegir la mejor opción disponible. San Juan capital aparece luego como una parada urbana cómoda, con hoteles de mejor categoría, restaurantes y servicios.
Etapa 5: Mendoza, gran pausa del recorrido
Mendoza es una de las grandes paradas del road tour. Después de muchos días de ruta, pueblos de montaña y alojamientos más simples, llegar a Mendoza permite hacer una pausa con todos los servicios: hoteles 4 y 5 estrellas, bodegas, restaurantes, cafés, lavandería, talleres, estaciones de servicio y buena conectividad.
Para un viaje de clase media alta, la recomendación es quedarse al menos tres noches. Se puede elegir un hotel céntrico si se quiere caminar por la ciudad, o una opción en Chacras de Coria, Vistalba o Luján de Cuyo si se busca un clima más de descanso, vino y gastronomía.
Mendoza también es el lugar ideal para revisar el auto: cubiertas, frenos, aceite, luces, agua, batería y rueda de auxilio. A partir de acá, el viaje entra gradualmente en la Patagonia, y la Patagonia exige respeto.
Etapa 6: Malargüe, Chos Malal y Neuquén cordillerano
Desde Mendoza, el recorrido sigue hacia el sur pasando por San Rafael y Malargüe. Esta etapa marca la transición entre Cuyo y la Patagonia norte. Malargüe es una buena noche técnica: tranquila, con servicios suficientes y paisajes volcánicos cercanos.
Luego la Ruta 40 continúa hacia Chos Malal, en Neuquén. Esta parte del viaje es menos turística que Bariloche o San Martín de los Andes, pero tiene un atractivo rutero enorme. Es una Argentina más silenciosa, más abierta y menos explotada.
Desde Chos Malal se puede seguir hacia Zapala, Junín de los Andes y San Martín de los Andes. Esta zona ya empieza a mostrar una Patagonia más amable visualmente: montañas, lagos, bosques y pueblos de arquitectura cordillerana.
Etapa 7: San Martín de los Andes, Bariloche y Esquel
Llegar a San Martín de los Andes es uno de los grandes premios del viaje. La ciudad tiene buena hotelería, restaurantes, lago, montaña y un ritmo ideal para quedarse al menos una noche. Desde allí, el recorrido hacia Bariloche puede hacerse disfrutando la región de los lagos.
Bariloche merece una estadía más larga: dos o tres noches como mínimo. Para este estilo de viaje, lo mejor es elegir un hotel con vista al Nahuel Huapi o una propiedad boutique bien ubicada. Acá se puede descansar, hacer Circuito Chico, comer chocolate, visitar cervecerías, recorrer miradores y recuperar energía antes de seguir al sur.
Después, la Ruta 40 baja hacia El Bolsón y Esquel. El Bolsón puede ser una parada de día, mientras que Esquel funciona muy bien como noche principal. Desde allí se puede visitar el Parque Nacional Los Alerces, uno de los paisajes más hermosos de la Patagonia andina.
Etapa 8: la Patagonia profunda de Chubut y Santa Cruz
Desde Esquel hacia Perito Moreno, Gobernador Gregores y la estepa santacruceña, el viaje cambia por completo. Las distancias se sienten más largas, el viento aparece con más fuerza y los servicios son más escasos. Esta es la parte donde más se nota la importancia de viajar bien organizado.
Perito Moreno, Bajo Caracoles y Gobernador Gregores son escalas ruteras importantes. No siempre hay hotelería sofisticada, pero sí alojamientos funcionales para descansar. En esta zona no conviene improvisar ni llegar de noche sin reserva.
La Patagonia profunda tiene algo hipnótico: kilómetros de estepa, cielos enormes, guanacos, silencio y una sensación de inmensidad difícil de explicar. Es una de las partes más auténticas del viaje, aunque también una de las más exigentes.
Etapa 9: El Chaltén y El Calafate
Desde Gobernador Gregores se puede conectar hacia El Chaltén, uno de los destinos más impactantes de Argentina. Aunque implica una planificación cuidadosa, vale completamente la pena. El Chaltén es la capital nacional del trekking, pero no hace falta ser montañista extremo para disfrutarlo. Con solo caminar por el pueblo y ver el Fitz Roy, el viaje ya queda justificado.
Para un viaje cómodo, conviene elegir un lodge, una cabaña premium o un hotel boutique. Dos noches es lo mínimo razonable.
Luego llega El Calafate, otra parada imprescindible. El Glaciar Perito Moreno es uno de los grandes íconos naturales del país y una excursión obligatoria. Acá la hotelería es muy buena, con opciones de categoría, restaurantes y servicios turísticos bien organizados. Dos noches en El Calafate permiten visitar el glaciar sin apuro y descansar antes de encarar el tramo final.
Etapa 10: fin de la Ruta 40 y conexión hacia Ushuaia
La Ruta 40 llega a su extremo sur en Cabo Vírgenes, cerca de Río Gallegos. Para muchos viajeros, ese punto ya representa el final simbólico de la travesía por la 40. Pero si el objetivo es Ushuaia, todavía falta una etapa fundamental.
Desde Río Gallegos hay que cruzar hacia Chile por el Paso Integración Austral, continuar hasta Punta Delgada, tomar el ferry de Primera Angostura hacia Bahía Azul y seguir por Tierra del Fuego. TABSA informa que esta ruta conecta Punta Delgada, en el continente, con Bahía Azul, en Tierra del Fuego, a través del paso más angosto del Estrecho de Magallanes. (tabsa.cl)
Después del ferry, se continúa hacia San Sebastián para volver a ingresar a Argentina, luego Río Grande, Tolhuin y finalmente Ushuaia. Lo más recomendable es dormir en Río Grande y dejar la llegada a Ushuaia para el día siguiente. Así se evita hacer una jornada demasiado larga y se disfruta mejor el último tramo.
Entre Río Grande y Ushuaia, el paisaje vuelve a cambiar: aparece Tolhuin, el Lago Fagnano, el Paso Garibaldi, los bosques fueguinos y finalmente la entrada a la ciudad del fin del mundo. Llegar a Ushuaia después de haber salido desde La Quiaca por la Ruta 40 es una emoción difícil de comparar.
Hotelería recomendada según estilo de viaje
Este recorrido no exige dormir siempre en hoteles de lujo, porque en varias zonas directamente no existen muchas opciones premium. Pero sí permite organizar una experiencia cómoda si se eligen bien las paradas.
En destinos como Purmamarca, Cachi, Cafayate, Mendoza, San Martín de los Andes, Bariloche, El Chaltén, El Calafate y Ushuaia conviene invertir en buenos hoteles. Son lugares donde la hotelería suma mucho a la experiencia.
En escalas como Belén, Chilecito, Rodeo, Chos Malal, Perito Moreno o Gobernador Gregores, la lógica debe ser otra: buscar el alojamiento más cómodo, limpio y bien ubicado disponible. En un road tour largo, no todas las noches tienen que ser inolvidables; algunas simplemente tienen que ser prácticas, seguras y reparadoras.
Consejos clave para hacer la Ruta 40 en auto
El auto debe estar en excelente estado. No alcanza con que “ande bien”. Hay que revisar cubiertas, frenos, tren delantero, luces, batería, aceite, agua, rueda de auxilio, herramientas, matafuego y balizas.
También es importante llevar documentación completa del vehículo, seguro vigente, DNI o pasaporte, autorización para conducir si el auto no está a nombre del conductor y cobertura válida para cruzar a Chile en el tramo final hacia Tierra del Fuego.
Conviene cargar combustible cada vez que se pueda, especialmente en Patagonia. También es recomendable llevar agua, abrigo, snacks, cargadores, mapas offline y algo de efectivo. Aunque el viaje sea cómodo y de clase media alta, la Ruta 40 sigue siendo una ruta de grandes distancias y zonas solitarias.
La mejor época para hacerlo es de primavera a comienzos de otoño. El invierno puede complicar mucho algunos tramos por nieve, hielo, viento y cierres temporales. Si se hace en temporada fría, hay que verificar condiciones de circulación y equipamiento obligatorio en cada provincia.
Conclusión: la Argentina entera en un solo viaje
Hacer la Ruta 40 desde La Quiaca hasta el sur, y luego seguir hasta Ushuaia, es una de las grandes aventuras que se pueden vivir en Argentina. No es un viaje menor ni una escapada improvisada. Es un recorrido largo, intenso y profundamente transformador.
Lo extraordinario de este road tour es que permite ver cómo el país cambia de piel: la puna jujeña, los Valles Calchaquíes, los viñedos cuyanos, la montaña mendocina, los lagos patagónicos, la estepa santacruceña, los glaciares y finalmente los bosques fueguinos.
Para quienes disfrutan viajar en auto, dormir bien, comer bien y conocer a fondo los lugares, esta travesía es una experiencia única. La Ruta 40 no se recorre solamente con el GPS: se recorre con tiempo, paciencia y ganas de mirar.
De La Quiaca a Ushuaia, el viaje no es solo de norte a sur. Es un viaje por la dimensión completa de la Argentina.